Aviso: Aprobé todos mis cursos y no estoy resentido con algún profesor (Ya lo entenderán más abajo).

Bueno, en este día lunes quiero empezar la semana y terminar mi trabajo aquí en el blog por este 2009 (porque la directiva me está dando vacaciones hasta el próximo año) con un post off-topic y que de hace tiempo tenía ganas de escribirlo acerca de una realidad, que al menos a algunos nos afecta por el hecho de ser como somos. Pues verán, dice la leyenda urbana-familiar que nunca hubo padre desaprobado en el colegio en aquellos tiempos en donde primaban los pantalones holgados y las familias numerosas, que todo padre al ser niño fue el mejor de la clase y que siempre obtenía diplomas, que nunca salían a ningún lado y que pasaban con una nota entre 8 y 10 (18 y 20 en nuestro estándar vigesimal), y por consiguiente a nosotros, los de nuestra era (llámese 90 – 2000’s) nos toca ser “niños” que intentemos demostrar un empeño y aprender para así intentar sacar la nota más alta y que al final, eso es lo que enorgullece a los padres, cosa que a nuestros días tan diferentes y trajinados de esto de la modernidad y la globalización, ha sacado a relucir a algunos especímenes colegiales, universitarios y en algunos casos raros, institucionales.

A que es lo que quiero llegar? Pues a analizar esta relación que se ha perdido entre la nota y el conocimiento aprendido, entre el reconocimiento y la capacidad, entre el resultado y el proceso, un concepto tan abstracto que a día de hoy me tiene pensando y pensando y haciéndome laberintos derivados en dolores de cabeza…

La premisa es simple: Que vale más?… La nota o lo que has aprendido?, Que tu jefe te nombre el empleado del mes o que te sientas cómodo trabajando?.

Pues bien, aunque parezca así de simple, creo yo que esto va más allá de que si el curso/trabajo es tan o cual fuerte, una serie de factores sicológicos y sociales que afectan el desempeño de alguien y que a la postre, todo tiende a ser tan relativo. La nota, a nuestros días es tan aceptada como el grado del conocimiento de alguien en nuestro criollismo que tal persona tiende a querer ser el mejor en base a un número frío y calculable, cosa que creo yo, debe cambiar ya que como decía Einstein, “Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”. Sin embargo tal sistema simplemente crea un complejo de “Lo sé todo!”.

Cuando entré a la universidad, tenía un concepto equivocado de la vida, pensaba que todo era a la ligera y que lo que no te mata, te hace fuerte, pero me tope con realidades tan tergiversadas y cambiantes que atribuyo al tiempo y al lugar, pero que en esencia sufren del mismo problema: alter-ego de ser mejor en un grado mediocre… y bueno, no estoy en contra de la competencia, es más, soy de las personas que me gusta ver competir a alguien por lograr una mejor capacidad, pero esa competencia no es sana. Gente que no es tan capaz por X motivos (ya que no hay dos personas iguales) siempre viene a ser molestada por situaciones tales de “Mejores Notas en otros” (incluso al ver tu nota más baja que la del resto se crea un complejo de inferioridad y he sido testigo de eso!) Y gente que sobresale llegando al éxito se sube al cielo y cree que puede ser presidente de los Estados Unidos… es decir… tan impactante puede ser la notación de tu trabajo?… y el esfuerzo donde queda?…

Recuerdo una frase, una frase que creo me ha dejado marcado en esta duda existencial dicha por el Prof. Marco Trujillo (¡para mi uno de los mejores!) que fue más o menos la siguiente:

Bueno muchachos yo también me siento mal, pero no se desanimen, la nota es matemática y nada más… no los puede definir un número.

Que resume creo yo, todo mi ideal… La nota es matemática nada más… lo importante debe ser como somos como personas y como nos desenvolvemos en nuestros que hacer, creo yo que debemos tener en claro que alguien que tiene mejores o peores notas que nosotros, no es alguien mejor o peor preparado porque lo que yo no sé de China, el no lo sabe del Perú… y todos los que sacan provecho llamémosle, sicológico, a la situación no hacen más que demostrar su lado inmaduro y mediocre así sea indirecto el hecho. Y con respecto a este sistema de notas basado en números (que no digo que este mal) quizás deberíamos hacer algunas modificaciones como que el profesor deje en claro algunas de las cosas antes de empezar el curso (como lo hicieron algunos de los profesores conmigo en la universidad) y no como aquello de “la nota actitudinal” que para mí, está mal por el simple hecho de que un profesor no tiene 60 pares de ojos para observar a los 60 alumnos, y un alumno no es tonto de desenvolverse en el curso si el profesor no lo mira, entonces donde estaría la gracia de aprender… digo yo?…

Para terminar… creo que hay que dejar y tener en claro que los conceptos, APRENDER y APROBAR, no son los mismos y que todo ya no es como antes en la época de los padres en que Para aprobar necesitabas aprender (tantas maneras que hay hoy de copiar/trafear/plagiar) y que a día de hoy, muchos aprueban, y pocos aprenden… como que también hay gente que desaprueba pero aprende y sin embargo son vistos como mediocres sin ser reconocido su esfuerzovaya mundo en el que vivo

PD: Disculpen si hable más de un entorno estudiantil y que más arriba les vendí también algo generalizado, pero es que yo vivo en un entorno así… desconozco los factores y detalles de estar en un entorno laboral…

Saludos y tengan todos una feliz navidad y un próspero año nuevo, nos vemos el otro año !!! :D